Translate

domingo, 19 de mayo de 2013

Cada Mujer un Templo ...

MUJER 
ME PROMETISTE VOLVER 
Y NO VOLVISTE 
MUJER 
Y NO ESCUCHASTE MI VOZ QUE TE LLAMABA 

EL VIENTO 
QUE ES SOLO AIRE 
ACARICIA 
MI SOLEDAD 
Y ME DICE 
QUE NO ESTOY SOLO 
QUE TENGO AMIGOS 
Y QUE VIVO EN PAZ 

Y ME DICE 
QUE NO ESTOY SOLO 
QUE VIVO TRISTE 
AUNQUE TU NO ESTAS 

VIVO PENDIENTE DE TI 
MUJER 

POR QUE TE QUIERO 

VIVO PENDIENTE DE TI 
MUJER 
POR QUE TE AMO 

ME PROMETISTE VOLVER 
Y....... 
NO VOLVISTE 
MUJER 
Y NO ESCUCHASTE MI VOZ QUE TE LLAMABA 
ME PROMETISTE VOLVER Y NO VOLVISTE MUJER 

domingo, 28 de abril de 2013

Tu tersa piel me busca

El llamado de tu piel
tu inmenso desierto
de arenas ardiedo
camino,
despacio delirante
y enloquecido me pierdo
y me ahogo
en tu sol sofocante
podria morir mas no intento
escaparme
prosigo adelante
mis camellos galopan
de forma salvaje
en un instante
mil oasis apagan mi sed
extasiante
me hundo en tu espejismo
y un viento suave
me envuelve y ante
mi, colinas desafiantes
bañada mi frente
alcanzo su cima inmponente
calor intenso
tu piel,
el inmenso desierto
elevan sus gritos
su llamado a morir
perdido, ambulante
en tus arenas intensas
llegando al sur al pozo
de aguas sublimes que apagan
mi sed insaciable
jadeando, ahogado
en tu agua y tu calor
en tu oasis en tu ardor
rendido sin remedio
al llamado de tu amor.

lunes, 8 de abril de 2013

Tu no sabes esperar ...

Aun cuando sabiendo los motivos de
mi ausencia , no supiste esperar 
cuantas veces tuve yo que esperar 
no se las ocasiones que lo tuve que hacer.

Pero siempre espere hasta el ultimo instante 
hasta que apareciste, y con agrado y alegría 
te recibí , dando un cordial bienvenida 
y yo a mi regreso me encuentro que no esperaste .

Con tristeza miro los mensajes de tu nuevo amor 
que fasil me cambiaste que pronto te olvidaste 
que frágil ese gran amor que decías por mi 
no supiste aguardar fue mas fasil el cambiar .

unos días te hicieron olvidar todo el cariño 
todo el amor que yo sentí siempre por ti 
aunque yo quiera no podre borrarte 
por que te llevó tatuada en la piel ...

domingo, 17 de marzo de 2013

Tu Belleza ...



Son tus ojos, tu mirada, tu belleza, tus virtudes,
tu esperanza, tu cariño.
Son tus labios, tu sonrisa, tu belleza colorida…
porque tú y sólo tú eres mi belleza admirada
mi anhelo de esperanza, mi cariño, mi sonrisa
que te quiere, que te ama, que te anhela
y que te espera y que nunca desespera.
Porque sabes te quiero, que te tengo, que te anhelo
cuando duermes y respiras a mi lado
con aliento de esperanza y sonrisa de mañana…

lunes, 25 de febrero de 2013

Las razones de mi Amor .

Te amo…

con ternura,
con locura,
con pasión,
con inocencia,
con razón,
con inconsciencia,
con admiración,
con devoción,

con ilusión, con realidad,
con sueños, con anhelos,
con deseos, con responsabilidades,
con promesas, con compromiso…

Te amo en la oscuridad de mis noches,
en la frialdad de mis madrugadas,
en la esperanza de mis amaneceres,
en lo caluroso de mis mañanas,
en lo nostálgico de mis tardes.

Te amo porque he decidido amarte
porque quiero amarte,
porque necesito amarte,
porque no se hacer otra cosa que amarte,

porque vivo para amarte,
porque existo para amarte,
porque subsisto por amarte,
porque me siento vivo por amarte.

Te amo porque mis labios te escriben versos en cada beso,
porque mis caricias lo escriben en todo tu cuerpo,
porque mi voz murmurante lo repite constante,
porque mis ojos lo hacen líquido en cada lágrima.

Te amo porque te amo,
y el corazón no sabe eso de dar explicaciones,
eso se lo dejo a la razón
que se ha hecho cómplice también
para que te diga otra vez:
Te amo.

Una Rosa Entre la Nieve .

Te guarde entre la nieve
para así conservarte,
para no perderte nunca,
y así, ideal izarte.

Siendo tú la única, la exuberante
rosa roja de pasión,
dando calor a mi corazón
en el juego del amor.

Así te quise guardar
entre el gélido frió de la nieve,
viéndote en tu esplendor
intacta, al igual que un corazón.

Al paso del tiempo
mis ojos quisieron verte,
mis manos tocarte
y mis labios besarte.

Cuando al rozar de mis labios
entre mis manos, tu polvo dejas tes
la desnudez de tu cuerpo
la muerte lo traspaso,
al sacarte de esa fría nieve
en mis manos, en ese instante

Tu belleza, termino...

Morir de Amor



Mirando tu sonrisa delicada, frágil, tierna,
sentirte tan cerca, tan lejos, saber que estas,
escuchar el eco de tu voz el latir de tu corazón
y sentir como se va desvaneciendo .

Ver tu rostro lleno de luz y a la vez sombrío,
morir de amor al sentirte mal al verte no estar ,
es morir de amor , quiero regalar el mar el sol ,
las estrellas y la luna para no verte entristecer jamas .

Quiero buscar encontrar un lugar donde la felicidad 
no termine jamas, y así al encontrar no dejarte de amar
morir de amor a tu lado mi mayor felicidad ,
quiero las aves escuchar y que su canto te llenen de felicidad.

Quiero que el sol ilumine siempre tu tez ,
quiero morir de amor donde tu estés , siento el frió 
pasar , pero a tu lado no me merma jamas 
morir de amor en tus brazos mi mejor final ...





lunes, 11 de febrero de 2013

Decir tanto y Nada .


Quisiera escribirte los pensamientos mas bellos, 
deseo decir lo mucho que te amo en cada expresión, 
en cada movimiento de mi mano, la cual porta el lápiz
que graba cada palabra que sale desde dentro .

Mil ideas vienen a mi cabeza y quisiera 
grabar todas ellas, dejarlas plasmadas en papel
y hacerlo llegar a ti , para que sepas 
que tan grande es mi amor por ti.

Esto que siento que quema el alma y desata 
un mundo de imágenes en mi cabeza y cosas todas 
estas las que mi corazón siente por ti , y que desde muy 
dentro pero desde muy dentro claman por ti.

Quien dijera que me eh enamorado como un bachiller, 
 mi rostro ya marchito por el tiempo, pero mi corazón 
rejuvenece al pensar en ti en ti niña que medas vida 
y alegrías a mi enamorado corazón .

Tu que con tu fragancia de la juventud,  lo terso de tu piel
haces en mi la dicha de sentir amor nuevamente 
tu la niña la mujer que siempre e de amar hasta el fin de mis 
cansados días . 

Quiero que sepas amada mía que lo mejor de ti quedara en mi
quiero que te des cuenta de tantas cosas que quiero escribir 
si escribir todo lo bello que siento por ti , 
por que te llevo siempre  aquí si aquí muy dentro de mi .


lunes, 4 de febrero de 2013

PARA CANELA



Cuando la tarde decline sobre el vientre del tiempo
Yo saborearé el olor de tu piel
Y será candida tu belleza
Y tus besos tendrán sabor a miel.

Escogieron de ti,
Lo más sublime de tus encantos,
El color de tu piel
Y el suspiro de tus quebrantos.

Porque canela te llama el viento,
Y te llamo yo.

Canela con piel de arena
Y sabor de bosque florecido.
Cómo deshojas mis ojos en esta distancia.
Cómo hierves a mi pena en éste dolor.
Deja morir al silencio,
Deja que viva tu piel dulce y con aroma/
Con aroma tierno de una flor...

La música que viene a mis oídos
Me dice de tu voz sutil,
Me dice de tus ojos que estrujan cielos
Y que mueven montañas.
Me dice de tus labios
Que secos y fríos están por las mañanas.


Oído que canta, beso que arde...
Canela que toca y Lourdes que vive.
Mis versos nacieron para ser libres
Por los caminos de tu vida,
Para andar por los lugares de tu tiempo
Y para vivir mostrando mi rostro a escondidas.

El Cuervo

Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”

¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos.  Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”

Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.

Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!

De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”

Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más’.”

Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: “Nunca más.”

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabolica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!

Edgar Allan Poe
(Boston, 1809 - Baltimore, 1849)